lunes, 25 de octubre de 2010

Rojo

Un hombre fue enviado a trabajar fuera de la ciudad, a una pequeña ciudad lejana que no conocía, después de buscar por horas un lugar en donde descansar, se encontró con un hotel que se veía algo rustico, pero limpio a final de cuentas, y decidió pasar ahí la noche. Llegó y pidió un cuarto, la recepcionista le entregó las llaves y le dió direcciones de cómo llegar a el. Ya que los pasillos son algo oscuros y dificiles de navegar.

Durante la noche, el hombre intentaba conciliar el sueño, pero entre el silencio de la noche, escuchaba un pequeño sonido del cuarto siguiente, como un murmullo. El sonido siguió así por horas, el hombre, incapaz de dormir por el ruido y la enorme curiosidad, decide salir a media noche a través del pasillo, hasta la puerta siguiente.

El hombre decide que tocar y molestar a estas horas de la noche seria muy descortés, pero su curiosidad era tanta, que decide mirar por el cerrojo, sentía un aire helado en su ojo. y del otro lado, un cuarto de hotel exactamente igual al suyo, aunque con poca luz, apenas alcanzaba a distinguir en la esquina a una joven mujer, con la piel mas blanca que jamás había visto, recargada en la pared, mirando hacia la pared opuesta de la puerta. El hombre sintió la necesidad de tocar para ver que pasaba, pero al ver que la mujer probablemente se había dormido, decidió no hacerlo.

A la noche siguiente, el hombre regresó a la puerta a mirar a través de la cerradura. Esta vez, lo único que vió fue un rojo intenso. No podía distinguir nada, además de ese extraño color rojo, inamovible. “quizás los huéspedes se dieron cuenta que los espiaba anoche, y decidieron bloquear la puerta con un papel rojo, o algo así”, se dijo a si mismo. Sin embargo, sentía unos escalofríos horribles mientras caminaba a su cuarto.

Llegó el día en que el hombre debía irse de la ciudad, y bajó a la recepción para entregar las llaves del cuarto y salir, pero, aun ahogado en la curiosidad, el hombre le pregunta a la recepcionista sobre los huéspedes del cuarto contiguo y le cuenta sobre los ruidos. Ella suspira, y le pregunta: “Miraste por la cerradura, verdad?”. Le dice que si a la mujer... “Bien, supongo que puedo contarte la historia: Hace unos 7 años, tuvimos una pareja hospedada en ese cuarto. El hombre asesinó a su mujer, y desde entonces su fantasma ronda en ese lugar. Lo curioso es que, la mujer, era una extraña, pero hermosa joven albina, con la piel mas blanca que la nieve, y ojos tan rojos como la sangre”.

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