lunes, 27 de septiembre de 2010

Sarah O'Bannon


Los ataúdes solían ser hechos con agujeros en ellos, estaban unidos a seis pies de tubería de cobre y una campana. Esto le permitiría respirar a la víctima de un entierro prematuro, que hubiera sido erroneamente considerada como muerta.

En un pueblo pequeño, Harold, el cavador de tumbas local, al escuchar una campana sonar, fue corriendo a ver si eran niños haciendo travesuras. A veces era el viento. Esta vez, no era ni uno ni otro. Una voz desde el fondo gritó y suplicó ser desenterrada.

"¿Eres Sarah O'Bannon?" Preguntó Harold.

"¡Sí!" Aseguró la voz.

"¿Naciste el 17 de Septiembre de 1827?"

"¡Sí!"

"La lápida de aquí dice que moriste el 20 de Febrero de 1857."

"¡No! ¡Es un error! Estoy viva, ¡sácame de aquí!"

"Lamento esto, señorita." -Dijo Harold, mientras pisaba la campana para silenciarla y cubría el hueco del tubo de cobre con tierra.- "Pero estamos en Agosto. Seas lo que seas ahí abajo, estoy bastante seguro de que ya no estás viva, y no vas a salir..."

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